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¡Cuando me rompí la cabeza con tres copas encima!

¡Cuando me rompí la cabeza con tres copas encima!

Por: Ardnajela

Me encontraba yo en un viaje con mi amiga y su familia, ya habían pasado trece días y estaba ilesa de cualquier tipo de rasguño, golpe o caída. Pero como siempre, ¿qué sería de un paseo sin ninguno de los anteriores? … exacto, no sería nada, así que yo ese día me alisté como cualquier otro, desayuné, me bañé y me conecté a mis clases, 100% preparada para procrastinar mientras estudiaba.

Mientras procrastinaba, estaba hablando con un amigo; habíamos hecho una apuesta en la que debíamos mandar un video bailando cada vez que cambiábamos de clase, yo estaba totalmente dispuesta a ganar, como siempre, mentalidad de tiburón. Pero me entró una ola de sueño y me quedé dormida en las dos primeras clases, cuando ya era descanso, bajamos a tomar nuestras onces.

En la cocina había un bar de copas, vale resaltar que todos en esa casa ya se habían golpeado levemente en repetidas ocasiones así que pudo ser cualquiera, entonces llego yo y me siento en el bar, a tomar mis onces, unas mugres tostadas con Nutella; me como una, mientras pienso con mi modo de recién levantada: “hey yo no he roto nada, ni tampoco me he lastimado, vaya, con lo torpe que soy eso me sorprende bastante” entonces llego yo, y me paro, y escucho cómo se partieron las copas sobre mi cabeza y todos los vidrios caen a mi alrededor y pensé: “wow que estúpida, acabo de romper una copa con mi cabeza (inserta risa nerviosa)”

inmediatamente, todos preocupados por los vidrios, los empezaron a recoger porque estábamos descalzos. De un momento a otro sentí cómo una pequeña gota bajaba de mi cabeza a mis ojos, en un momento pensé que era sudor, porque claro, ¿era tierra caliente no?, pero qué creen, era sangre. En ese momento vi pasar mi vida frente a mis ojos mientras escuchaba a mi amiga riéndose al fondo.... mientras además grababa lo sucedido.

Mis nervios como son de acero no sentían nada, no sentí dolor alguno, solo escuchaba a las personas que estaban asistiendo mis heridas decir: “se te clavo un vidrio en la cabeza, tranquila, no somos médicos, pero lo vamos a sacar”, casi me desmayo del susto, no de la sangre, ni porque me ardiera la herida por tanto alcohol que me echaron, fue por las palabras: “SOLO SE TE ENTERRÓ UN VIDRIO”. (no me desmayé porque una amiga me empezó a dar cachetadas).

Después de eso, me llevaron a un centro médico, en pleno COVID en Santa Marta. Cuando entré una señora, algo amargada, preguntó qué me había pasado; le contamos y con sus silenciosos movimientos de enfermera siniestra sacó una inyección, una aguja e hilo, alcohol y gasas. Mientras 7 estudiantes de medicina, como practicantes, llegaron a verme, me sentía como un chivo expiatorio.

Cuando la enfermera se acercó con todos esos implementos yo con mi voz nerviosa dije: “¿qué me vas a hacer?”

Esa señora se quedó callada, CALLADA, yo tenía ganas de pararme y decir: “no tranquila, ya estoy bien... ¿me puedo ir?

Pero cuando eso ya era muy tarde, ya me habían acostado en la camilla mientras me inyectaban anestesia en el cerebro, bueno no, osea en la cabeza, pero sentí cómo todo ese líquido entraba. A continuación, con una aguja en forma de media luna, y con un hilo negro al final me empezaron a coser la herida, es decir, me pusieron dos puntos.

Cuando por fin me liberaron nos tocaba pagar la sutura, pero para mi sorpresa no tenía eps, pero sí prepagada, ¿Cómo? no sé, pero al final pagamos y regresamos a la casa. Cuando llegué eran las 12:30… solo perdí una hora de clase, perdí también la apuesta con mi amigo, ya que después de eso no podía hacer movimientos, perdí pelo y aún peor, perdí mi dignidad.