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¿Cómo impactó el desarrollo sensoriomotor y el proceso lecto escrito la poca estimulación de las habilidades de los niños en el tiempo de confinamiento?

¿Cómo impactó el desarrollo sensoriomotor y el proceso lecto escrito la poca estimulación de las habilidades de los niños en el tiempo de confinamiento?

Por largo tiempo algunos académicos han referido que las habilidades sensoriomotoras son el tapete del aprendizaje y que se deben estimular y abordar desde los 0 a los 3 años de edad y olvidamos que ellas son la base de todos los procesos de aprendizaje y que se deben reforzar de manera continua desde el nacimiento hasta la adultez, ya que a través del cuerpo desarrollamos aprendizajes nuevos e importantes para la escolaridad y para la vida misma. 

Las habilidades sensoriomotoras se desarrollan a través del cuerpo con el movimiento y mediante los canales sensoriales, las cuales se van adquiriendo y especializando a través de la exposición a diferentes ambientes de contacto con elementos y diversos retos corporales de impacto que posibilitan poner en activación cada uno de los siete sentidos del ser humano y que van directamente relacionados con toda la movilidad corporal.

Sin embargo, durante el tiempo en pandemia la mayoría de nosotros nos vimos obligados a encerrarnos en espacios pequeños con poca posibilidad de realizar actividades corporales. Estuvimos expuestos a espacios cerrados y por largo tiempo frente a las pantallas, lo que generó un impacto en el desarrollo integral de los estudiantes en todas las etapas escolares.

Después del período de confinamiento y retorno a la presencialidad, encontramos que los estudiantes presentaban algunas necesidades especiales en cuanto a la exploración del cuerpo, la relación de éste con el entorno y los desplazamientos, evidenciándose cambios continuos de posición y de espacio corporal, aspectos que deben ser estimulados de manera significativa exponiéndolos a espacios abiertos, a actividades de juego, a la exploración de elementos significativos, en donde tengan la posibilidad de realizar  actividad física- recreativa que les permita reconocer de nuevo su cuerpo y sus posibilidades de acción con el  ambiente.

El primer componente observado en el aula fue la necesidad de los niños de compartir con sus compañeros, sin embargo, presentaban algunas dificultades para mantenerse atentos a las instrucciones de sus maestros; se mostraron con una necesidad de movimiento y actividad física y de la misma forma, nos dimos cuenta de los altos niveles de fatiga corporal, cansancio muscular, miedos a enfrentar retos, entre otros.  

Encontramos que estas necesidades sensoriomotoras afectaron la posibilidad de mantener una buena postura en la silla al escribir, mantener el agarre de lápiz o esfero y  además disminuyó la calidad del trazo en cuanto a direccionalidad, manejo del espacio gráfico, continuidad y fuerza que aplican al escribir, lo que impactó el ritmo en sus producciones escritas y a su vez los períodos de atención, afectando de manera significativa los dispositivos básicos de aprendizaje, las funciones ejecutivas necesarias y básicas para aprender.

Teniendo en cuenta lo anterior,  es importante recordar que es necesario retomar y fortalecer la realización de las actividades corporales, los deportes, la exploración de ambientes abiertos en donde encuentren pasto, agua, arena, brindar la posibilidad de reconocer nuevos olores, caminar entre la naturaleza y regresar a las actividades que había antes en la infancia fuera de apartamentos y casas cerradas, en donde el juego sea el protagonista … ponchados, atrapados, escondidas, competencias de encostalados y otros juegos tradicionales para que juntos CASA-COLEGIO podamos impactar de manera positiva el desarrollo sensoriomotor de nuestros estudiantes y consecuentemente dar paso a nuevos aprendizajes de una manera más tranquila y segura.

 

Nataly Garzón

Terapeuta Ocupacional Ciclos II y III